
Yo no sé muchas cosas, de hecho me paso la mayor parte del tiempo luchando por no ser menos mediocre de lo que ya creo que soy, pero sé lo suficiente como para saber que nadie escribirá mi destino, que lo haré yo, y que depende de mí, sólo de mí, que todos mis esfuerzos no caigan en saco roto.
Cerca del final es donde todo empieza, que dicen. Y es verdad. Desde que nacemos hasta que morimos todo es un volver a empezar, un "dame otra oportunidad", aprender de los errores. Pues quizás el peor error esté en no creer en un mismo y en no ver que detrás de muchos de esos finales a los que llamamos ''errores'' se esconde un bonito ''principio''.
Aún estoy en ello, pero quiero convencerme de que si estoy como estoy, si he llegado a este (llamémosle) triste final, siempre estoy a tiempo de volver a empezar (siempre estoy a tiempo de empezar una nueva y bonita historia). De retomar las cosas donde las dejé cuando era feliz... Un nuevo amor, volver a retomar nuestras noches locas con mis amigas, salir con todos (sin olvidarme de los que también cuentan conmigo a pesar del poco tiempo que les dedico), estar menos metida en internet, dejar que todo fluya, ser menos cobarde, ir menos a correr, mirarme menos en el espejo...
Algo así como dejar de reprocharme todo el tiempo que paso aquí sentado en esta silla, creyendo que pierdo el tiempo, que la gente se olvida de mí y que nunca volveré a amar.
Todo el mundo quiere algo en esta vida pero, por mucho que se engañe, en definitiva, quiere ser feliz. ¿Sabes ya qué voy a pedir? Pues eso, lo de siempre. :)
